lunes, 29 de junio de 2009

En este blog me gustaria acoger aportes sobre la definición de educación, cuál es el significado de educación su etimología, conocer las las clases o tipos de educación que se conoce; y de alli identificar claramente lo que es educación e instrucción . Pero antes me gustaria que reflexionen con este video que he seleccionado espero les guste


video

ORIGEN Y SIGNIFICADO DEL TERMINO EDUCACIÓN

La educación es un hecho inherente a la persona humana; no es discrecional, si no ineludible. Quiera o no el hombre, en el pleno sentido de la palabra, tal como lo indica el diccionario de pedagogía de Lorenzo Luzuriaga: “La educación es una actividad que tiene por fin formar, dirigir o desarrollar la vida humana para que este llegue a su plenitud”.

LA ETIMOLOGIA Y SUS DOS SENTIDOS

Etimológicamente la palabra educación procede del latín educare, que significa criar, nutrir o alimentar y de exducere que equivale a sacar, llevar o conducir desde dentro hacia a fuera. Esta doble etimología ha dado nacimiento a dos acepciones que, por lo menos a primera vista, resultan opuestas. Si se acepta la primera, la educación es un proceso de alimentación o de acrecentamiento que se ejerce desde a fuera; si en cambio se adopta la segunda, ya no se trata de una crianza o de una alimentación mediante la presión externa, sino de una conducción, de un encauzamiento de disposiciones ya existentes en el sujeto que se educa. Los dos sentidos que esas raíces etimológicas sustentan, han recibido, respectivamente, la calificación acrecentamiento (educare) y de crecimiento (exducere), y constituyen los conceptos centrales de dos ideas distintas de la educación que a través del tiempo han luchado por imponerse. Esta misma oposición sirve a los pedagogos de hoy para distinguir la llamada educación tradicional, de corte intelectualista, con predominio del educador sobre el educando convertido en pasivo receptáculo de conocimientos, de la educación; de la educación nueva o progresiva basada en la actividad, la libertad y la espontaneidad del alumno.

HETEROEDUCACION Y AUTOEDUCACION

A partir de la antinomia entre educare y exducere estamos en condiciones de considerar las formas de educación desde el punto de vista de su dirección ¿Qué queremos significar al hablar de dirección de la educación? Simplemente que el camino recorrido por la educación como influencia (educare) es inverso al que sigue la educación como desarrollo desde dentro (exducere) (el punto de referencia es, por cierto, el sujeto que educa). Si el proceso educativo se organiza, se ejerce y se impone desde fuera y desde arriba, debe hablarse de heteroeducación (del griego heterós que significa otro o distinto). Si en cambio el proceso educativo recorre la dirección inversa, esto es, nace del individuo mismo, para desde él apropiarse de lo que le es exterior y conformarlo a su individualidad debe hablarse de auto educación (del griego, autos, que quiere decir uno mismo o propio). Heteroeducación y auto educación son, pues, las dos formas que en primera instancia y desde el punto de vista de su dirección presenta la educación.

Al mismo tiempo constituyen dos posibles definiciones de la misma. A ambas les son aplicables consideraciones hechas para educare y exducere para acrecentamiento y crecimiento. En consecuencia no deben interpretarse como términos opuestos o contrarios, sino como dos aspectos o momentos de una misma realidad, de un mismo proceso que recibe el nombre general de educación. En la heteroeducación el hombre es formado; en la autoeduación el hombre se forma, de acuerdo con una voluntad autónoma de desarrollo interior. Ninguno de estos modos puede darse aislada y absolutamente, como si nada tuvieran que ver entre sí. Se complementan, se insertan el uno en el otro, se sintetizan en la vida misma. La mejor manera de expresarlo sería formulando un ideal educativo: Si por heteroeducación el hombre es formado y por auto educación se forma a sí mismo, toda educación auténtica es aquella que lo ayuda a formarse.

DISTINTAS CLASES DE EDUCACION

Existen distintas clases de educación según varios puntos de vista, de acuerdo también con variaciones de tiempo, lugar y circunstancias. Cada época histórica, cada pueblo con conciencia de serlo y cada acontecimiento social con fuerza suficiente para introducir modificaciones, va dando lugar a concepciones distintas de mundo, de la vida y del hombre. Según como se conciba ese hombre, con determinado destino en la vida y en el mundo, así será la educación encargada de realizarlo. En primera instancia la educación puede ser:

a) cósmica asistemática o espontánea, y b) intencional o sistemática. Aquella es inconsciente, natural y desorganizada; ésta es organizada y consciente. Para la permanencia de la sociedad y del individuo no basta la educación espontánea, hay la necesidad de la sistemática. La educación espontánea es suficiente para las sociedades primitivas donde el campo de acción de sus miembros es limitado y el acopio de acervo cultural reducido, capaz de ser adquirido al seguir los niños y adolescentes el hacer de los adultos. Cuando el radio de acción del hombre se amplia por los medios de comunicación disponibles, por el acopio de los medios tecnológicos y por la acumulación de saberes culturales, es imposible la sola imitación de una generación joven que se convierte en adulta adquiriendo los conocimientos necesarios que le permitan colocarse a la par de sus contemporáneos.

Es necesario que alguien se dedique a hacer la selección de lo válido y de transmitirlo en forma ordenada y dosificada a los descendientes. Sin educación sistemática no es posible transmitir todos los recursos y adquisiciones humanas de una generación a otra; sin embargo la educación espontánea, cósmica o ambiental tiene grandes ventajas sobre la sistemática; aquella es oportuna, concreta auténtica, y por ello en gran parte interesante, útil y práctica. El paso de la educación espontánea a la sistemática e intencional se hace recorriendo algunos riesgos como los siguientes: en primer lugar, los mayores no estamos seguros de haber hecho una adecuada selección, gradación y dosificación de los contenidos que deban ser transmitidos a las generaciones jóvenes; en segundo lugar este conocimiento no siempre es lo suficiente útil e interesante debido a que es abstracto y simbólico y a veces carente de autenticidad. Como no es posible traer todas las experiencias vitales de la raza humana y ponerlas de manera real al alcance de los menores que se educan, hay que hacer una selección y recopilarlas sobre la base de los signos y de fórmulas que no siempre revelan la situación real, ni son capaces de responder satisfactoriamente a las situaciones problemáticas de la vida. Es muy probable que un individuo educado en tales condiciones de acción sistemática, aprenda y acumule mayor número de conocimientos que los adquiridos en forma espontánea y natural pero no estamos seguros de que este conocimiento sea mejor, más útil y más práctico.

Hay muchos autores que niegan el valor científico de la educación espontánea y solo lo admiten en la sistemática. Para nosotros la educación es la acción o influencia que se ejerce sobre el individuo, intencionalmente o no y ésta puede ser favorable o desfavorable según la situación y las circunstancias.

El ser humano es un sujeto dúctil y en determinadas ocasiones puede sufrir presiones contrarias a la educación, pero eso no le priva del efecto educativo por cuanto las experiencias negativas pueden tener alguna significación formadora.

Para algunos la acción es positiva o no es educativa al menos desde el punto de vista de la ciencia de la educación. Entre las distintas clases de educación podemos incluir también la formativa y la informativa.

En el presente caso podemos decir que para que sea posible una acción formativa de la educación, es necesaria la educación previa de una serie de conocimientos y recursos instrumentales. En otros términos nos referimos a la diferencia entre instrucción y educación.

La instrucción es un hecho intelectual y académico, mientras que la educación lo es afectiva y moral. Para aquella no es necesaria una relación personal entre educando y educador, el fin es inmediato e instrumental; para ésta es condición necesaria una relación afectiva, una aceptación de fines, valores y principios; el fin es mediato y solo puede alcanzarse cuando existe un deseo de hacerlo. La instrucción es objetiva y la educación es subjetiva, el contenido educativo es un puro medio para la consecución de los más altos valores del espíritu. Sólo cuando el maestro logra establecer una corriente afectiva entre el y sus alumnos es posible la educación, de lo contrario solamente estará informando o instruyendo. Algo semejante acontece con los grandes conocimientos y descubrimientos científicos que pueden servir a fines diferentes, constructivos o destructivos, formadores o deformadores, según el grado y orientación educativa y de los hombres de los pueblos. El maestro que solamente instruye está cumpliendo con un fin instrumental; el maestro que educa está realizando plenamente su labor, que es la formación y conducción del hombre. De esto se deduce la gran misión y la responsabilidad histórica de los maestros, para la cual ellos mismos deben estar dotados de los mejores atributos personales y profesionales. la educación también puede ser individual y colectiva, común y especial, general y profesional, cultural y vital; tratándose ligeramente de cada una de ellas. Por educación individual entendemos aquella que es proporcionada a una sola persona en el acto educativo, mientras que la educación colectiva es la proporcionada simultáneamente a varios individuos; también suele llamársela grupal o social. En igual de circunstancias, la acción colectiva tiene notables ventajas sobre la individual, toda vez que resulta más interesante tanto para los alumnos como para el maestro. A nadie escapa el recuerdo de experiencias educativas en situación de educador o educando; al maestro le resulta más agradable enfrentarse a grupos numerosos de alumnos debido a que en esta forma considera más proyectiva la labor educadora.

Nada más tedioso para un maestro que las clases particulares con un solo alumno o grupo reducido de ellos, sobre todo si se trata de un trabajo a domicilio. Al estudiante le resulta más agradable la asistencia a la escuela que el hecho de recibir en su casa al mentor encargado de prodigarle atención individual. El hogar puede estar equipado con todas las comodidades favorables para una buena enseñanza, incluso tener un salón especial para las clases y una biblioteca debidamente montada, sin embargo, preferirá la asistencia a la escuela en donde podrá compartir experiencias y aventuras con gran número de condiscípulos. En gran parte ello depende del grado de interés que logren despertar de los maestros por el estudio y el aprendizaje; un padre de familia estará debidamente compenetrado de la responsabilidad que tiene de colaborar con la escuela en la enseñanza de sus hijos y tratará de obligarlos diariamente a sentarse unas horas en un lugar adecuado para la realización de sus tareas, incluso tratará de ofrecerles ayuda personal en la ejecución de los deberes. Pero si el niño no ha sido debidamente motivado en la escuela para realizar tareas escolares en el hogar, el padre, lejos de lograr una actitud y un resultado favorables, conseguirá solamente aversión y desprecio por las actividades escolares, en cambio el estudiante debidamente interesado en la escuela no necesitará de la presión del hogar para dedicarse a sus tareas domiciliarias. La educación colectiva a demás de ser económica es interesante y productiva; los niños no aprenden tanto de la acción directa del maestro cuanto de la participación activa con el resto de los alumnos de la clase y de la escuela.

Ya Quintillano, en sus Instituciones Oratorias, hacía resaltar las ventajas de la educación colectiva. Es indudable, sin embargo, que en circunstancias especiales resulta ventajosa una atención individual pero mejor a un si ésta se prodiga en situación social. El ser humano es sociable por naturaleza, y en tal sentido resulta más eficiente la docencia grupal. Por educación común la realizada en situaciones corrientes para niños o estudiantes normales, mientras que por educación especial comprendemos a la proporcionada a individuos que se apartan de la normalidad. Aquella que se imparte en centros escolares destinados a la generalidad de los estudiantes de un mismo nivel o rama de la educación, y ésta en centros o lugares específicos.

Puede darse el caso también de atención especial en situaciones comunes, pero con materias y procedimientos dedicados a la consideración de alumnos con problemas de una u otra naturaleza.

Por educación general consideramos aquella impartida sin propósito de preparación específica para una ocupación, arte, oficio o actividad determinada, mientras que la educación profesional se destina a la preparación del individuo para el ejercicio de una profesión, preparación para el trabajo o para una actividad remunerada. Las escuelas primarias y preprimarias se dedican preferentemente a una educación general mientras que las secundarias en los últimos años de escolaridad, sobre todo las instituciones de carácter técnico o artístico y las de nivel superior o universitario, imparten una enseñanza muy especializada con propósitos de preparación profesional. Finalmente la educación cultural entendemos, con Luzuriaga, la que persigue la comunicación del saber acumulado en la historia, su conservación y acrecentamiento; por educación vital expresamos la que aspira a formar la totalidad del individuo atendiendo a todas sus manifestaciones.

3 comentarios:

VICTORIA dijo...

excelente gracias su información ne facilito muchas cosas en un trabajo mil gracias DIOS TE BENDIGA

Andrea Oviedo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

ME PODRIA RESPONDER ESTO: Relacione las modalidades de la educacion heteroeducacion y autoeducacion con educacion sistematica y asistematica